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Comentario Económico del día

A finales del Siglo XIX, el canciller Alemán Bismarck creó el primer sistema moderno de Seguridad Social. Se trataba de un seguro para la vejez, otro para enfermedad y una indemnización para trabajadores que permitiría a la economía alemana seguir funcionando con máxima productividad, garantizar un ingreso para los trabajadores en su edad de retiro y, de esa forma, eludir propuestas socialistas más radicales (ver OIT, 2009).

 

Dicho esquema se basaba en generar un aseguramiento obligatorio para la masa de trabajadores activos, donde las entidades de “seguridad social” se fondearían de forma tripartita: i) un porcentaje de ahorro “forzoso” proveniente del ingreso laboral de los trabajadores; ii) otra porción sería pagada por los empleadores; y iii) los faltantes para equilibrar ese sistema estarían a cargo del presupuesto gubernamental.

 

Tras 120 años de operación, estos sistemas de “Prima Media” (PM) han entrado en crisis fiscal por insuficiente ahorro y por cambios demográficos que han disminuido sensiblemente los aportes de los trabajadores activos, particularmente en Europa. Actualmente se debate cómo equilibrarlos con “ajustes paramétricos” (alza en la edad de pensión y reducciones en la tasa de beneficios pensionales).

 

En el caso de Colombia, dicho sistema de PM ha entrado en crisis prematura por cuenta de: i) haberse agotado sus reservas actuariales (desde 2003) y estarse destinando a pagos pensionales las contribuciones pensionales de cada año; ii) la elevada informalidad laboral (cercana al 50% de la PEA); y iii) tardanza en la adopción de los ajustes paramétricos (antes mencionados).

 

A estos factores estructurales ha venido a sumarse la alta evasión-elusión en el pago de las contribuciones a la Seguridad Social. Para mejorar la fiscalización de estas obligaciones, la Ley 1151 de 2007 creó la Unidad de Gestión de Pensiones y Parafiscales (UGPP) como dependencia del MHCP. Durante los últimos años ha venido a reconocerse las bondades de esta mejor gestión, que sin lugar a dudas ha ayudado a mejorar las finanzas públicas. Por ejemplo, cabe inferir que del incremento reciente de cotizantes al PILA (del 33% de la PEA al 42%) unos 3-4 puntos porcentuales podrían corresponder a mejoras por gestión de la UGPP.

 

Sin embargo, con razón se viene alegando que la UGPP se está extralimitando en sus funciones al “perseguir” a personas que están fuera del mercado laboral (claramente esa no era la intención de Bismarck) y, además, ampliando la base de contribuciones a la seguridad social más allá de los ingresos netamente laborales (bien que se trate de asalariados o de independientes). Como veremos, el sector privado está en mora de demandar ante las Altas Cortes este accionar de la UGPP, pues ello equivale a estar restituyendo el impuesto a la riqueza por la puerta de atrás mediante la UGPP.

 

En efecto, la UGPP está increpando a todas las personas (irrestrictamente de si participan o no en el mercado laboral) a que sume todos sus ingresos laborales y de capital hasta llegar al tope de los 25 SML y tomar como base ingreso de cotización ese total. Tal accionar dice el MHCP se ampara en un artículo del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, el cual no fue adecuadamente discutido en el Congreso (al recurrirse al “viejo truco” de Leyes Omnibus... montando allí todo tipo de legislación de dudosa factura). Dicho de otra manera, este accionar de la UGPP-MHCP corresponde a otro “impuesto puro”, con la particularidad de nunca haberse discutido de forma adecuada en el país (ver Informe Semanal No. 1399 de febrero de 2018).

 

Un “impuesto puro” corresponde a un sobrecosto oculto en las contribuciones de seguridad social. Anif ha estimado que dicho impuesto puro oscila entre 0.9pp y 2.9pp de las contribuciones a la seguridad social del empleado. Cuando la UGPP contabiliza las rentas de capital como parte de la base de cotización, está gravando nuevamente las rentas de capital (las cuales, de hecho, ya han sido sujetas a “retenciones en la fuente”). A Colombia se le dijo que se había derogado el Impuesto a la Riqueza en la Ley 1819 de 2016, pero ahora vemos que la UGPP lo está convirtiendo en un impuesto puro. Veamos la magnitud de esta “resurrección” del Imporriqueza a manos de la UGPP.

 

Tomemos el caso de un trabajador asalariado que devenga 10 SML/mes y que, además, recibe rentas de capital por otros 15 SML/mes, obligándolo la UGPP a contribuir sobre 25 SML/mes. En este caso, el monto de impuesto puro pasaría de 1.9% de su ingreso-laboral al 2.9% de su ingreso-total, ver cuadro 1. Si ese trabajador fuera independiente, su impuesto puro pasaría del 1.6% al 2%. Así, el mayor impuesto de este trabajador estaría en el rango 0.4%-1% de su ingreso, cifra equivalente al impuesto a la riqueza que se venía cobrando a personas naturales (con ese monto de riqueza equivalente).

 

Supongamos ahora que se trata de una persona que ni siquiera está activa en el mercado laboral y vive de unas rentas de capital de $1.000 millones. Si dicho capital rinde 5% anual y genera $50 millones, ahora la UGPP le exige contribuir con 11.8% de esos ingresos a la seguridad social de ese ingreso (= 5% en salud + 6.8% en pensiones). En este caso el impuesto puro asciende a 1.6% de esos ingresos (ver cuadro 2).

 

Lo paradójico es que esa persona que ya vive de su renta de capital NO necesita ahorrar para pensiones. Al tener en cuenta este factor, en realidad el impuesto puro asciende al 7.4% de ese ingreso (= 6.8% que se le está obligando a contribuir en pensiones + 0.6% de impuesto puro en salud, tras descontar su aporte por pago de servicios de la EPS). En este aberrante caso, el “producido” de la UGPP para el fisco supera el cobro que antes hacia la Dian por cuenta del Imporriqueza (7.4% vs. el 2.5% del ingreso generado por los $1.000 millones).

 

En síntesis, la UGPP debería concentrar su accionar exclusivamente sobre personas activas en el mercado laboral, bien que sean asalariados o independientes, y la base de cotización debe ser exclusivamente sobre las rentas trabajo. Bien por el trabajo de la UGPP en la lucha contra esa evasión, focalizándose sobre aquellos que recurren al efectivo para eludirla, pero esa tarea de generar impuestos puros bajo el disfraz de la seguridad social carece de sindéresis económica (Bismarck debe estar muy bravo!!!) y también de bases legales adecuadas (ver http://anif.co/sites/default/files/investigaciones/anif-asobancaria-efec...)

 

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