Sin espacio para recortes
- La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo en julio sin cambios su tasa de interés en el rango 3,50%-3,75% por quinta vez consecutiva, reafirmando el objetivo de que la inflación converja a la meta del 2%.
- La decisión de mantener la tasa no es una señal de control, sino de que no hay espacio para recortes. Esto por una inflación persistentemente alta, en medio de riesgos inflacionarios asociados al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
- Dado este contexto actual, los mercados no descartan aumentos en la tasa de interés en las restantes tres reuniones del año que se llevarán a cabo en los últimos 4 meses de 2026.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió ayer mantener sin cambios, por quinta vez consecutiva, la tasa de interés en el rango de 3,50%-3,75%, en línea con lo esperado por el mercado. De acuerdo con CME FedWatch, el 66,3% de los participantes proyectaba este resultado, frente a un 33,7% que preveía un alza de 25 puntos básicos (pb) hasta el rango 3,75%-4,00%1. No obstante, las expectativas estuvieron marcadas por la incertidumbre propia de un contexto inflacionario retador y de la segunda reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh. La decisión se aprobó por 9 votos contra 3 del comité que proponían un aumento de 25pb.
El contexto inflacionario reciente explica esa postura de no reducir la tasa de interés. Pese a que la inversión y el empleo no muestran señales de degradación, la inflación continúa alta. En junio la inflación anual se ubicó en 3,5%, desacelerando frente a mayo, pero siendo el tercer registro más alto desde marzo de 2024 —tras mayo (4,2%) y abril (3,8%)—. Destacan los precios de la energía, con una variación anual de 15,7% en junio (vs. 23,5% en mayo), la gasolina en 26,7% (vs. 40,5%) y el fuelóleo en 42,9% (vs. 58,9%). Esta desaceleración responde a la moderación transitoria del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha precionado los precios del petroleo.
Por su parte, el Índice de Precios de Gasto de Consumo personal (PCE por sus siglas en inglés) se ubicó en 4,1% en mayo de 2026, superior al 3,8% de abril2. Este es el indicador preferido por la Fed frente al Índice de Precios al Consumidor (CPI), pues cubre una canasta de consumo más amplia y ajusta sus ponderaciones con mayor frecuencia.
Sobre este escenario inflacionario se suma la paradoja de gobernanza en el FOMC. Trump nominó a Warsh esperando una Fed más inclinada a bajar tasas, pero el propio contexto inflacionario lo ha forzado a una postura “hawkish” que prioriza la estabilidad de precios sobre el crecimiento y empleo, refirmando su postura por controlar la inflación. A esto se suma un cambio de comunicación. Warsh eliminó la orientación futura (forward guidance) que anticipaba la dirección de la política monetaria. La presión pública de la administración Trump por bajar tasas también ha elevado la incertidumbre del mercado. La decisión de mantener la tasa no es una señal de control, sino de que no hay espacio para recortes. El mercado ya asigna mayor probabilidad a un aumento al rango de 3,75%-4,0% en las próximas reuniones.
El impacto de la política monetaria estadounidense sobre la economía colombiana no es directo ni determinante para las decisiones de política local. Sin embargo, sí es una señal relevante para los factores que las guían. Tasas más altas y sostenidas en la primera economía del mundo incentivan el ahorro en dólares. También afectan el flujo de divisas hacia emergentes y orientan las expectativas globales de política monetaria. Esto cobra relevancia de cara a la reunión de la Junta Directiva del Banco de la República (JDBR), prevista para mañana viernes 31 de julio. La mayoría de los analistas anticipa un nuevo incremento de la tasa de intervención. Según la encuesta ANIF sobre tasas de julio, el 66,7% anticipa un aumento de 50 pb, que ubicaría la tasa en 12,50%. Este ajuste respondería, en parte, al repunte de la inflación local en junio (6,14% anual). Pero el contexto externo de la Fed refuerza la postura de mayor contractilidad para el control de la inflación.
