Informalidad MiPyme: un problema multidimensional
- La informalidad empresarial no es unidimensional: suele atravesar dimensiones como el registro mercantil, el pago de seguridad social de los empleados, métodos de contabilidad, entre otras.
- De manera transversal, las empresas de subsistencia son las de mayor prevalencia: tienen una mayor tasa de empresas sin registro mercantil (52,9%) en contraste con las medianas o pequeñas (19,4% y 20,3%,respectivamente).
- La informalidad laboral profundiza la brecha: el 58,1% de las MiPymes no realiza aportes a seguridad social de sus empleados, una proporción que en el segmento de subsistencia alcanza el 71,7%, dejando a siete de cada diez trabajadores por fuera del sistema de protección social.
La discusión sobre informalidad empresarial en Colombia suele ubicarse en dos dimensiones: se es o no. Sin embargo, la más reciente edición de la Encuesta MiPyme que implementamos desde ANIF revela un punto de vista más complejo. La informalidad se constituye en varias capas; conformada generalmente por el registro mercantil, los aportes a seguridad social, la manera de llevar los registros financieros y los medios de pago utilizados. Estas no siempre coexisten simultáneamente. En todos los niveles anteriormente mencionados, las empresas de subsistencia1 muestran desventajas sistemáticas.
El primer indicador de formalidad muestra ya la brecha. Del total de MiPymes encuestadas, el 66,0% cuenta con registro mercantil mientras que el 34,0% no lo tiene. Esto se acentúa según el tamaño de la firma: las medianas y pequeñas empresas presentan los mayores niveles de formalización, con el 80,6% y 79,7% respectivamente. En contraste, las microempresas registran una tasa de informalidad del 33,2%, lo que significa que cerca de uno de cada tres establecimientos de este segmento opera sin el requisito básico de inscripción. La situación es aún más crítica en las empresas de subsistencia, donde más de la mitad (52,9%) no cuenta con registro mercantil.
En esa misma línea se encuentra informalidad laboral, pero con niveles todavía más pronunciados: el 58,1% de las empresas no realiza aportes a seguridad social de sus empleados, mientras que el 41,9% sí lo hace. Por tamaño, las medianas y pequeñas empresas cumplen mayoritariamente con esta obligación (78,4% y 65,8%, respectivamente), mientras que las microempresas y de subsistencia no realiza dichos aportes (59,3% y 71,7%, respectivamente). En otras palabras, en el segmento de subsistencia, siete de cada diez trabajadores están por fuera del sistema de protección social.
Un tercer indicador, menos evidente pero igualmente revelador, es la forma en que las empresas llevan sus registros financieros: mientras las medianas empresas cuentan mayoritariamente con un contador (45,4%) y las pequeñas con formatos electrónicos contables (37,7%), en las empresas de subsistencia predomina el papel (29,0%) e incluso un 9,7% afirma llevar las cuentas únicamente en la cabeza. Finalmente, los medios de pago refuerzan la directriz, siendo el efectivo el más relevante precisamente en las empresas de subsistencia y microempresas, donde alcanza niveles del 83,0% y 83,6% respectivamente, mientras que las transferencias electrónicas adquieren mayor importancia relativa en las medianas y pequeñas. No obstante, la encuesta también evidencia una adopción creciente de mecanismos digitales como las transferencias Bre-B y los códigos QR.
La coexistencia de los factores descritos hace que sea difícil subsanar alguna dimensión sin antes haber resuelto otra, y eso nos deja la consideración de una trampa natural para ese escalón de empresas. La sección de informalidad empresarial de la Encuesta MiPyme de ANIF ofrece una radiografía detallada de estas dinámicas, con datos desagregados por tamaño de empresa que permiten dimensionar la naturaleza multidimensional del fenómeno. Invitamos a todo nuestro público; empresarios, entidades financieras y hacedores de política, a consultar los resultados completos de esta edición en nuestra página web, aprovechando esta herramienta clave en la construcción de un ecosistema empresarial más formal y productivo.
