- El oro reafirmó su rol como activo refugio, registrando un fuerte incremento en enero debido a mayor incertidumbre global, tensiones geopolíticas y expectativas de una política monetaria más flexible.
- El punto de quiebre se produjo el 30 de enero, tras la potencial nominación de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal, interpretada por los mercados como una señal de tasas de interés altas por más tiempo, lo que fortaleció el dólar y golpeó al oro.
- El comportamiento conjunto de oro, acciones y bonos sugiere un ajuste de portafolios, más que un deterioro generalizado del apetito por riesgo, con una rotación parcial hacia activos más estables como los bonos del Tesoro.
