La transición energética global es un hecho en la agenda mundial. Un sistema energético alimentado por energías limpias difiere profundamente de uno que se sostiene por hidrocarburos. Construir plantas solares, parques eólicos y plantas eléctricas, generalmente requiere más minerales que sus contrapartes basadas en combustibles fósiles. Por ejemplo, un carro eléctrico necesita cerca de seis veces más insumos minerales que un automóvil convencional. El objetivo de cambiar a un sistema de energía limpia está destinado a impulsar un gran aumento de la demanda de minerales como el litio, el níquel, el magnesio, el cobalto, el grafito y el cobre.
Ahora bien, si por ejemplo se analizan las proyecciones de demanda global de cobre en las próximas décadas, queda claro que la producción actual llevaría a una escasez de oferta que pondría en peligro la seguridad energética en un escenario de transición. Lo anterior demuestra que es necesaria una inversión decidida en exploración que permita nuevos hallazgos a nivel global. Este proceso debe empezar lo antes posible, dada la experiencia de países productores de cobre, donde se ha dado un rezago de casi una década entre la llegada de la inversión y el pleno desarrollo del sector.
Ante la potencial escasez de oferta y los pocos participantes en el mercado, Latinoamérica tiene una oportunidad para posicionarse como líder global en la producción de cobre y níquel gracias a sus facultades geológicas. El cinturón metalúrgico de los Andes abarca a países como Chile, Perú, Panamá y Colombia. No obstante, solo los primeros tres han logrado un aprovechamiento efectivo de sus reservas de mineral, gracias a la entrada de la inversión extranjera directa y una sólida coordinación público-privada. En este Informe Semanal se resalta la importancia de minerales como el cobre, el litio y el níquel dentro de la transición energética y la oportunidad que tiene Colombia, dada la existencia de estos minerales en el territorio, para insertarse en las cadenas de valor a nivel internacional y diversificar su canasta exportadora. Así mismo, buscaremos abordar los retos y obstáculos que el país debe superar para no solo posicionarse como un productor competitivo en el sector minero energético también contribuir de manera efectiva en la transición energética responsable.