- Los recientes anuncios de Donald Trump sobre avances en un posible acuerdo con Irán han moderado parcialmente las tensiones en los mercados, y abierto la puerta a la reapertura del Estrecho de Ormuz.
- Desde el inicio del conflicto, el petróleo Brent y el WTI alcanzaron incrementos superiores al 60%, reflejando el impacto de las tensiones geopolíticas sobre los mercados energéticos, aunque presenta una moderación en las últimas jornadas.
- El impacto sobre los fertilizantes ha mantenido el precio internacional de la urea cerca de 51% por encima de los niveles previos al conflicto, generando mayores presiones inflacionarias sobre los alimentos.
El conflicto en Medio Oriente entre Irán y Estados Unidos parece entrar en una nueva etapa. Tras cerca de tres meses de escalamiento militar, los impactos sobre la economía global ya son visibles. Las disrupciones en las cadenas de suministro, el aumento en las primas de riesgo y la incertidumbre energética han generado presiones sobre materias primas estratégicas, especialmente combustibles y fertilizantes, además de episodios de volatilidad en los mercados financieros internacionales. No obstante, en los últimos días han surgido señales de distensión. El presidente Donald Trump anunció avances en las negociaciones con Irán para extender el alto al fuego y avanzar hacia un acuerdo que permitiría la reapertura del Estrecho de Ormuz, centro de la disputa. El eventual levantamiento parcial del bloqueo marítimo representa un posible punto de inflexión en el conflicto.
El comportamiento reciente de los precios internacionales del petróleo evidencia la alta sensibilidad de los mercados energéticos frente a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. La relevancia del conflicto radica, en gran medida, en la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, corredor marítimo por el que transita cerca de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo y alrededor de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado (GNL). Las interrupciones en esta ruta elevaron significativamente las primas de riesgo energéticas y fortalecieron las expectativas de restricciones de oferta en el mercado internacional.
En este contexto, los precios de referencia del petróleo registraron fuertes incrementos desde el inicio del conflicto. Tomando como periodo base el 27 de febrero de 2026, último día de operaciones bursátiles antes del estallido del conflicto, el Brent llegó a incrementarse hasta en un 68% hasta los 113 dólares por barril (dpb), mientras que el precio de referencia WTI llegó a los 118 dpb, reflejando aumentos superiores al 60% frente a los niveles preconflicto (Gráfico 1). Aunque los anuncios recientes sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán generaron una corrección parcial en los mercados, con caídas en la última sesión[1] cercanas al -5% en el Brent y al -2,4% en el WTI tras las declaraciones del presidente de los Estados Unidos -Donald Trump-, ambos indicadores continúan ubicándose considerablemente por encima de sus niveles iniciales, con el precio del Brent y la referencia WTI un 34% (90 dpb) y 30% (94 dpb) por encima del inicio del conflicto, respectivamente.
El impacto del conflicto también se ha trasladado hacia los fertilizantes y la inflación. El aumento en los precios del gas natural elevó los costos de producción de fertilizantes nitrogenados como la urea, cuyo precio ha aumentado cerca de 51% desde el inicio de la guerra, estabilizándose alrededor de los 745 dólares por tonelada. A su vez, mayores precios energéticos y agrícolas podrían dificultar la convergencia inflacionaria observada recientemente en varias economías. En su revisión de pronósticos económicos más reciente -a mediados de abril-, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su pronóstico de inflación global para 2026 desde 3,8% hasta 4,4%, 0,6 puntos porcentuales por encima de su actualización de enero. En Colombia, el aumento en el diferencial entre el precio internacional y el precio local de los combustibles llevó a un incremento en el precio de la gasolina y el diésel en abril, lo que generó presiones inflacionarias adicionales cercanas a 7 puntos básicos sobre la inflación total mensual.
En síntesis, aunque los recientes anuncios diplomáticos entre Estados Unidos e Irán han moderado parcialmente las tensiones en los mercados internacionales, la evolución del conflicto continuará siendo un determinante clave de las perspectivas económicas globales. Así, la dependencia energética hacia el Medio Oriente implica que cualquier alteración en el suministro puede traducirse rápidamente en presiones inflacionarias y volatilidad en los mercados. Aunque el posible acuerdo representa una señal positiva, la incertidumbre continúa condicionando la dinámica económica global.
[1] Correspondiente a las operaciones realizadas el 25 de mayo de 2026.
