Retos económicos que enfrenta el nuevo Gobierno
- El crecimiento continúa por debajo de su potencial y sigue impulsado principalmente por el consumo de los hogares, mientras la inversión permanece rezagada.
- El empleo continúa recuperándose, pero la informalidad y la compresión salarial siguen deteriorando la calidad del mercado laboral.
- La inflación retomó una senda ascendente y podría mantenerse elevada durante 2026, limitando el margen para una reducción de las tasas de interés.
- Finalmente, el elevado déficit fiscal y una deuda pública superior al 58% del PIB restringen el margen de maniobra ante choques inesperados y comprometen la estabilidad macroeconómica.
El pasado 07 de agosto se posicionó el nuevo Gobierno de Colombia, encabezado por el Presidente Aberlardo de la Espriella y su gabinete, quienes gobernaran en los próximos cuatro años. No obstante, este Gobierno enfrenta retos importantes no solo en materia social sino también económica. A continuación, repasamos cuatro de los principales desafíos económicos para los próximos años: crecimiento económico, mercado laboral, inflación y finanzas públicas.
En primer lugar, el nuevo Gobierno recibe una economía que ha recuperado parte de su dinamismo, pero que aún crece por debajo de su potencial. Aunque la actividad económica presenta un ritmo modesto de crecimiento, este ha estado impulsado principalmente por el consumo de los hogares (participación de 52,5% del PIB), mientras la inversión (participación de 11,5% el PIB) y los sectores productivos continúan rezagados (ver Gráfico 1, panel a). La pérdida de participación de la industria y la construcción, junto con una mayor dependencia de las importaciones, limita la capacidad de alcanzar un crecimiento sostenible y de mayor productividad en el mediano plazo. En consecuencia, uno de los principales retos será generar condiciones que incentiven la inversión, favorezcan la reactivación de sectores estratégicos y fortalezcan la capacidad productiva del país.
El segundo desafío corresponde al mercado laboral. Si bien el desempleo continúa descendiendo, persisten problemas estructurales que afectan la calidad del empleo. La informalidad continúa cercana al 55% de los ocupados. Además, la participación laboral permanece estancada por debajo de los niveles observados antes de la pandemia. A ello se suma una creciente compresión salarial, derivada del incremento del salario mínimo del 23%, que refleja una mayor concentración de trabajadores que devengan exactamente ese valor (4,7 millones de asalariados), lo que limita el crecimiento de los ingresos laborales y reduce los incentivos para la formalización y el aumento de la productividad.
Un tercer reto será controlar las presiones inflacionarias sin comprometer la recuperación económica. La inflación volvió a acelerarse durante los primeros meses de 2026, ubicándose en 6.03% anual en julio, manteniéndose alejada de la meta del Banco de la República (3,0%), impulsada principalmente por el comportamiento de los servicios y los alimentos (ver Gráfico 1, panel a). Además, persisten riesgos asociados a choques de oferta, principalmente por el fenómeno de El Niño, que podría incrementar aún más los precios de los alimentos y energéticos. Como consecuencia, la política monetaria permanecería en una postura restrictiva, limitando el margen para reducir las tasas de interés y estimular la actividad económica.
Finalmente, el mayor desafío corresponde a la sostenibilidad de las finanzas públicas. El nuevo Gobierno inicia su mandato con un elevado déficit fiscal y un nivel de deuda que supera el 58% del PIB, lo que reduce significativamente el espacio para expandir el gasto público. Al mismo tiempo, la persistencia de déficits primarios dificulta estabilizar la trayectoria de la deuda y condiciona la capacidad del Estado para responder a nuevos choques económicos. Por ello, avanzar hacia una consolidación fiscal creíble será determinante para recuperar la confianza de los inversionistas, preservar la estabilidad macroeconómica y generar las condiciones necesarias para un crecimiento sostenido durante el próximo cuatrienio.
